Los investigadores creen que el crimen fue premeditado y que los autores intentaron borrar huellas incendiando la camioneta.
La Fiscalía de Rocha, bajo la dirección de Andrés Moller, continúa con las investigaciones en torno al homicidio de Iván Casas, capataz rural que desapareció el fin de semana y cuyo cuerpo fue hallado el lunes.
El caso se encuadra como asesinato luego de que el trabajador fuera encontrado con cinco disparos, a escasos metros de su camioneta incendiada en la entrada del establecimiento donde trabajaba.
Las indagatorias se encuentran en fase inicial, con varias hipótesis en análisis y algunos elementos aún por confirmar. Entre ellos, una botella con combustible hallada cerca del vehículo, que en primera instancia se pensó había sido usada para prender fuego, aunque luego se supo que Casas solía llevarla para su moto.
Se presume que más de dos atacantes abordaron al capataz y que, tras tener contacto con la camioneta, la incendiaron para evitar rastros. Por la forma en que apareció el vehículo, se entiende que Casas fue interceptado al salir del predio y que prácticamente no tuvo posibilidad de defenderse.
Fuentes de la investigación calificaron el hecho como una ejecución, tanto por la precisión de los disparos como por la letalidad del ataque. Casas no intentó escapar fue baleado a corta distancia y los agresores esperaron su muerte antes de huir.
La ubicación aislada del establecimiento permitió a los delincuentes actuar sin apuro, aprovechando la soledad del entorno para consumar el crimen.
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