Las misiones médicas cubanas en el extranjero, presentadas como solidaridad, se han convertido en una fuente clave de ingresos para el régimen, que retiene la mayor parte del salario de los profesionales.
El embargo de Estados Unidos contra Cuba se originó en los años sesenta como respuesta a las expropiaciones de propiedades estadounidenses sin compensación y se consolidó por la alianza de la isla con la Unión Soviética en plena Guerra Fría.
Aunque el gobierno cubano lo denomina “bloqueo”, en realidad se trata de un embargo bilateral que no impide comerciar con terceros países, y la supervivencia económica de Cuba dependió históricamente de apoyos externos primero de la URSS, que le otorgó petróleo subsidiado, créditos blandos y compras de azúcar a precios preferenciales; luego de Venezuela, que durante dos décadas suministró petróleo a cambio de servicios médicos; y más recientemente de China, Rusia y algunos gobiernos latinoamericanos que han brindado respaldo político, créditos y ayuda puntual.
En este marco, Uruguay también mantuvo gestos de solidaridad con Cuba, enviando donativos de alimentos como leche en polvo y arroz, y condonando una deuda histórica que ascendía a unos 50 millones de dólares, justificada en parte por la cooperación médica cubana en el país, especialmente a través del Centro Oftalmológico José Martí, donde se realizaron decenas de miles de operaciones gratuitas.
A su vez, el envío de médicos cubanos al extranjero se convirtió en una de las principales fuentes de divisas para el régimen; los países receptores pagan directamente al Estado cubano y este retiene entre el 70% y el 90% del salario, entregando a los profesionales solo una fracción, el gobierno mantiene un control estricto sobre ellos, regulando sus contratos, limitando su movilidad y en ocasiones reteniendo sus pasaportes.
Las brigadas médicas han estado presentes en más de 130 países, incluyendo Venezuela, Brasil, México, Bolivia, Nicaragua, Italia, Angola, Sudáfrica y también Uruguay, donde la cooperación médica fue clave para justificar la condonación de la deuda.
En síntesis, Cuba nunca estuvo completamente aislada pero sí profundamente dependiente de subsidios y apoyos externos, y las misiones médicas, presentadas como solidaridad internacional, han funcionado en la práctica como un mecanismo económico y político que asegura ingresos vitales y mantiene influencia en países aliados.
Rocha Portal

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