Las autoridades colombianas investigan las causas del accidente y destacan la rapidez de los servicios de rescate, que lograron salvar a muchos pasajeros; el avión transportaba militares, policías y personal de la Fuerza Aérea.
Un avión militar Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Colombiana se estrelló en la mañana del lunes en el departamento de Putumayo, cerca de la frontera con Perú y Ecuador, dejando al menos 68 muertos.
La aeronave había despegado de Puerto Leguízamo rumbo a Puerto Asís y cayó a tierra apenas 1,5 kilómetros después de iniciar el vuelo, alrededor de las 9:50 hora local.
A bordo viajaban 127 personas, entre ellas tripulantes de la FAC, policías y más de un centenar de militares. El Ministerio de Defensa confirmó que 57 sobrevivientes fueron evacuados y atendidos, de los cuales 30 presentan lesiones menores. Los fallecidos incluyen 58 miembros del ejército, seis de la Fuerza Aérea y dos policías.
Videos difundidos en redes sociales muestran el momento en que el avión pierde el control y las posteriores explosiones, provocadas por las municiones que transportaba.
Autoridades locales destacaron la rapidez de los equipos de rescate y la ayuda espontánea de la comunidad, que colaboró con herramientas improvisadas para salvar vidas.
El gobierno descartó indicios de un atentado y anunció una investigación exhaustiva, con apoyo de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
El accidente, considerado una de las peores tragedias aéreas militares en Colombia en este siglo, reavivó el debate sobre la necesidad de modernizar la flota de aeronaves y equipos de las fuerzas armadas.
Rocha Portal

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