La protesta, con sirenas y neumáticos quemados, exige respuestas ante la sobrecarga laboral y el estrés que afecta a los oficiales en la ciudad argentina más golpeada por el crimen.
La ciudad de Rosario, golpeada por el crimen y la violencia narco, atraviesa una inédita rebelión policial, desde el lunes decenas de policías y familiares se concentran frente a la Jefatura en reclamo de mejores salarios y atención a la salud mental.
La protesta, marcada por sirenas ensordecedoras y neumáticos incendiados, expone la precariedad de una fuerza que percibe sueldos cercanos a los 600 dólares mensuales y debe costear uniformes, balas e incluso el internet de sus oficinas.
El conflicto se intensificó tras la suspensión de más de 20 policías, aunque los manifestantes aseguran que fueron más de 60, el ministro de Seguridad provincial, Pablo Cococcioni, prometió reincorporaciones, aumentos y programas de salud mental, pero la protesta persiste.
La chispa se encendió con el suicidio del suboficial Oscar Valdez, sumado a una serie de muertes que reflejan la presión extrema sobre la fuerza.
Entre forcejeos, insultos y pedidos de renuncia al jefe policial Luis Maldonado, los reclamos se sostienen, sin salarios dignos no hay salud mental rezan los carteles Rosario con 1,3 millones de habitantes y una tasa de homicidios de 6,75 por cada 100.000, vuelve a ser epicentro de un conflicto que desnuda la crisis policial en Santa Fe.
Rocha Portal

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